Nº 2 - Marzo 2011
Carmen Gil Díaz
Ana Suarez Hernández
Inmaculada Mas González
Luzaga fue uno de los pueblos que formaban el estado o casa del Infantado, que abarcó gran parte de los pueblos del norte de la provincia de Guadalajara, del partido judicial y audiencia de Siguenza. La zona es conocida gracias a dos importantes hallazgos que se produjeron en el yacimiento romano altoimperial de “los Palacios”: la necrópolis celtibérica y el Bronce de Luzaga, encontrado en 1886, un pacto de hospitalidad celtíbero perdido, cuya foto se conserva en la Real Academia de la Historia, en Madrid.
Su iglesia parroquial está dedicada a Nuestra señora de la Asunción, templo románico del siglo XII, modificado en el siglo XVIII. Su patrón es San Zenón. Y es donde se custodiaban ambos documentos. Fue en el seno de esta parroquia donde surgió la Cofradía del Santísimo Sacramento a mediados del siglo XVI, tenía como principal objetivo la difusión del culto al Santísimo Sacramento, fomentando el carácter sagrado de la Eucaristía.
En el Archivo de la Parroquia existen diversas cartas de ventas de tierras por particulares a favor de la Cofradía del Santísimo, muchas de ellas antes de la concesión de la Bula. Esta institución fue creando un patrimonio propio cada vez mayor a base de fincas rusticas que después se alquilaban a labradores. Con estos ingresos, más los donativos de los cofrades, la Hermandad costeaba los actos litúrgicos que encargaba.
La concesión de la Bula fue expedida por el Papa Gregorio XIII en 1583 a instancia del Reverendo Francisco López y del Cabildo de la Cofradía del Santísimo Sacramento de Luzaga. En estos documentos los papas concedían una serie de privilegios a una comunidad cristiana a cambio de diversas cargas u obligaciones por parte de los fieles que recibían la Bula.
El Papa Gregorio XIII nació en Bolonia (Italia), estuvo en España, lo que puede explicar la concesión de diversas Bulas a clérigos españoles como en el caso de Francisco López, este personaje era natural de Luzaga, estudió en el Seminario y ejerció como clérigo. Los documentos que guarda el Archivo Parroquial dan testimonio que fue “clérigo estante en Roma” o clérigo en la Corte Romana”. Este Papa destacó por los siguientes aspectos:
Creó un martirologio, lo que puede explicar la concesión de reliquias del mártir San Zenón y de sus Compañeros Mártires durante su pontificado.
Creó el nuevo calendario gregoriano (nombre en honor a él como instaurador) que sustituyo al calendario juliano.
Dedicó un día a la semana, a sostener audiencias públicas a las que podía asistir cualquiera, en varias de ellas es posible que se entrevistara con Francisco López por residir en Roma.
Amplió el “Índice de los Libros Prohibidos”.
En este caso, concede indulgencias plenarias a los miembros de la Cofradía del Santísimo Sacramento de Luzaga, es decir el perdón de los pecados, así como una serie de gracias, siempre que efectúen diversas obligaciones.
Esta realizada en pergamino con textos impresos y manuscritos en latín, de perfecta factura, presenta una orla miniada enmarcada en dos líneas finas en rojo y azul, con representación del Santísimo, la Virgen, los apóstoles Pedro y Pablo, junto con San jorge, Santiago, San Francisco y San Juan Evangelista. Dos escudos, uno de ellos perteneciente posiblemente al papa Gregorio XIII y el otro de España en la época de Felipe II. Separando las representaciones de los santos aparecen elementos vegetales, así como ángeles, y querubines con atributos de la Pasión de Cristo. Se remata en ambos extremos con elementos decorativos con cortinajes y medallones, todas las escenas están enmarcadas en oro (coquina). Presenta un formato medio de 665 x 481 mm con una plica de 35 mm de la que penden dos cordones de seda que sustentarían ambos sellos de plomo.
En cuanto al Breve Pontificio, este fue elaborado sobre vitela con textos manuscritos y cerrada con sello de cera roja del “Anillo del Pescador”: San Pedro con los brazos extendidos para lanzar las redes al mar.
Los Breves Pontificios son documentos emitidos por un Papa, éste en concreto por Gregorio XIV, son de rango y solemnidad menores que una Bula, normalmente complementan a una Bula anterior o posterior. En este caso el Breve complementa a la Bula dictada por Gregorio XIII para la Cofradía del Santísimo de Luzaga. Este documento presenta una gran importancia por su valor documental, su antigüedad y su vinculación con la Bula luzagueña.
La Bula durante siglos estuvo expuesta en la iglesia, junto al relicario de plata de San Zenón. En la parte superior nos encontramos con un desgarro, producido posiblemente, por haber estado en algún momento colgado de una cuerda de cáñamo, soportando su peso. En su parte inferior sobre la plica quedan restos de un cordón de donde pendían los sellos de plomo del Pontífice Gregorio XIII, hoy solo quedan los hilos de seda y nada se conserva de los indicados sellos antes mencionados.
La Bula, dejó de estar expuesta al público y algún párroco decidió guardarla en la Casa del Curato, junto con el resto de papeles del Archivo de la Parroquia. De este modo la Bula se dobló por varias partes, lo que contribuyó a deteriorar el soporte de dicho documento, produciendo un alto grado de deterioros mecánicos, debidos al deficiente almacenaje y haber permanecido durante largo tiempo plegados. Estos deterioros se manifiestan en forma de grietas perimetrales y pliegues profundos con pérdida de soporte en alguno de ellos. Además de apreciarse en toda la superficie del documento una severa rigidez y un alto grado de deshidratación.
Puntualmente presentaba ataques de insectos bibliófagos (lepismas) y pérdidas de soporte producidas por roedores. Tenía manchas de diversa índole y detritus de insectos, con múltiples perforaciones en el margen superior.
Las iluminaciones tenían pérdidas de pigmentos por abrasión. Decoloración de la imagen, producidas por la humedad y coloración traspasada en el verso del documento, posiblemente por oxidación de los pigmentos. Los textos permanecen en un excelente estado de conservación.
En cuanto al Breve Pontificio, se apreciaba un buen estado de conservación, con daños mecánicos y suciedad generalizada, posiblemente producidos por un mal almacenaje y haber permanecido plegada. Mostraba pliegues profundos y manchas además de la pérdida de cera en el sello y rodete como elemento de protección. En los restos que quedan de la impronta se apreciaba la silueta de un personaje (San Pedro), ya referido anteriormente.
El Centro de Restauración y Conservación de Castilla-La Mancha ha llevado a cabo la intervención de este conjunto, en base a un convenio Iglesia Católica- Junta de Comunidades para la conservación del patrimonio religioso en el ámbito territorial de Castilla-La Mancha.
El objetivo perseguido en la intervención de las obras es la recuperación de la integridad física y funcional de las mismas. Todas las actuaciones de conservación y restauración, se realizaron teniendo en cuenta los principios básicos que exige una correcta actuación deontológica.
Previo a cualquier intervención se realizaron fotografías descriptivas del estado de conservación, detallando los daños que presentan y las características de su construcción y materiales, además de las correspondientes pruebas de solubilidad de los elementos sustentados (pigmentos/grafía), así como tomas de valores de pH.
Seguidamente, se realizó una limpieza mecánica para eliminar la suciedad superficial del soporte, utilizando goma de borrar en polvo y brochas de pelo suave. Los restos de cordel de cáñamo que permanecían en el margen superior se retiraron mecánicamente.
La recuperación de su estabilidad dimensional se realizó en cámara de humectación, mediante vapor de agua. Para el alisado, de los documentos se colocaron entre remay y secantes, con planchas de goma espuma de baja densidad, controlando el peso y con cambios periódicos de secantes hasta su total secado y alisado. Los restos de lemnisco se protegerán de forma que no pierdan volumen ni textura.
Tras el alisado, y la estabilización dimensional de los planos, se reintegraron las zonas perdidas de los soportes con pergamino de similar características al original, utilizando la técnica de injerto “sombrerete”, a la vez que se unieron las grietas y desgarros perimetrales.
Finalmente, y como primer nivel de protección, se realizó una carpeta paspartu con cartón libre de ácido, con doble ventana en la que se alojará, una lámina de milar, que protegerá a los documentos de las radiaciones ultravioleta producidas por la luz.
Como segundo nivel de protección, la carpeta conteniendo los documentos se protegerá en un contenedor a medida, realizado en cartón de conservación para su preservación tanto a nivel expositivo como en su posterior almacenaje.
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