Informes sobre patrimonio histórico de Castilla-La Mancha

Nº 2 - Marzo 2011

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Cámara de las Maravillas de Cuenca

Inmaculada

Esta pieza corresponde a la colección de Bellas Artes del Museo de Cuenca, con el número de inventario BA/92/14/1. Procedente de la capilla del colegio María de Molina de esta ciudad entró a formar parte de la colección permanente del Museo el año 1992.

Sus medidas son: 98 cm. de alto, 20 cm de ancho en los hombros y la bola sobre la que se apoya 29 cm. de diámetro.

La podríamos fechar entre finales del siglo XVI y principios del siglo. XVII, se encuadra en la primera época del Barroco Castellano.

Mujer mirando cuadro
Talla de la Inmaculada

Es una escultura de bulto redondo realizada en madera. Se encuentra hueca en su interior y se une a la peana mediante una unión a caja y espiga. La figura lleva manto azul y túnica blanca ceñida a la cintura. El manto está decorado al exterior con incrustaciones de piedras semipreciosas, y va sujeto con un broche metálico dorado, con una gran piedra en el centro. El interior policromado estofado y con oro fino. Lleva una corona con 13 puntas estrelladas de latón dorado, e incrustaciones de piedras semipreciosas.

La Virgen aparece en posición mística, con la mirada fija “ad infinitum”, y las manos unidas sobre el pecho, indicando su coloquio interior. Es la imagen de la Virgen Apocalíptica1, tal y como la describe San Juan, sobre el fondo de una aureola solar con trece estrellas alrededor de su cabeza, que la envuelven en un halo de santidad y remarcan su papel de “Reina de los Cielos”.

A sus pies, aparece la bola del mundo, debatiéndose entre el bien y el mal: la serpiente, siempre tentadora, intenta enroscarse en la parte inferior de la Tierra para corromperla ofreciendo a los hombres el fruto de la perdición, pero desde arriba, los ángeles vigilantes defenderán el bien y la paz que María trae al mundo.

Es la nueva Eva, que reparará los estragos de la primera2.

Entre el siglo XVI y el XVII, se va configurando la representación de María bajo la advocación de Inmaculada Concepción. Poco a poco, irán desapareciendo elementos secundarios, hasta llegar a la figura radiante de María, con la túnica blanca resplandeciente y su manto azul celestial, tal y como se le apareció a la Fundadora de la Orden de la Purísima Concepción. Es al pintor Francisco Pacheco al que se le atribuye la representación iconográfica que se ha seguido al realizar esta imagen.

Mujer mirando cuadro
Ángel en el proceso de restauración. Media limpieza

En el año 2000 se restauró en el taller del propio Museo procediéndose a su limpieza, sellado de grietas, estucado en las zonas afectadas y ligero barnizado.

Mujer mirando cuadro Mujer mirando cuadro
Detalle de un ángel antes de la restauración (izquierda)
Detalle después de la restauración (derecha)

Su conservación es buena aunque presenta algunas pérdidas volumétricas en la mano derecha las dos últimas falanges de los dedos meñique y pulgar y en la mano izquierda la última falange del dedo meñique, carece de “los rayos de la Virgen”, que debió llevar porque tanto en la parte superior, como en la inferior de la talla, están las cajas en donde irían incrustados.

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notas

Desde el Museo de Cuenca

  1. Como en la descripción que se hace en la Apocalipsis cap. 12 (Volver al texto)
  2. RÉAU, Louis. - Iconografía del arte cristiano. Ed. Serbal 1988. (Volver al texto)

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