Informes sobre patrimonio histórico de Castilla-La Mancha

Nº 2 - Marzo 2011

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DOÑA ALDONZA DE MENDOZA

Fernando Aguado Díaz.
Director del Museo de Guadalajara.
estatua

SU VIDA1

El Museo de Guadalajara conserva la escultura sepulcral de un relevante personaje de la Historia de nuestra provincia, Doña Aldonza de Mendoza.

Esta dama era hija del almirante de Castilla Diego Hurtado de Mendoza y de María de Castilla, y hermanastra de padre del famoso primer marqués de Santillana. Heredó de su padre los bienes que éste recibiera de su primer matrimonio, con su madre, que incluían las villas de Cogolludo y Tendilla. Logró un, aparentemente, buen matrimonio con Fadrique de Castilla y Castro, conde de Trastámara y duque de Arjona y pleiteó repetidamente con su hermanastro por otros bienes paternos como el Real de Manzanares.

Aldonza de Mendoza no había tenido un matrimonio ni fácil ni feliz. Su marido tuvo tres hijos amancebado con la orensana Aldonza Alfonso (que también estaba casada). El matrimonio no tuvo descendencia y Fadrique trató de modo violento, desconsiderado y cruel a Aldonza, con maltrato físico, robo de alhajas, de otros bienes y de la dote. La tuvo en prisión durante dos años en Ponferrada y Aldonza testificó que le dieron hierbas que le hicieron perder el cabello y tener el pulso trémulo. Parece probable que Fadrique solo la quiso en matrimonio para aumentar su influencia en la corte.

Todos estos desgraciados datos apenas son consignados por los historiadores alcarreños, pero sí por los gallegos. Mientras que en los libros editados en Guadalajara aparece como una hermanastra del famoso marqués con quien siempre estuvo en pleitos "dudosos", en los libros gallegos, lugar del que procedía don Fadrique, aparece como una infeliz esposa de un marido brutal y despiadado, el duque de Arjona.

Desconocemos si llegó a tener hijos de su marido. Lo cierto es que, al quedar viuda, se traslada y vive en sus posesiones de Guadalajara, aparentemente en paz con su hermanastro. Mantuvo y acrecentó su mecenazgo y protección al Monasterio de San Bartolomé de Lupiana, donde deseó ser enterrada. Se siente repentinamente indispuesta, hace testamento en Espinosa de Henares el 16 de junio de 1435 y muere el 18.

Foto: Nacho Abascal

EL SEPULCRO2

sepulcro

El sepulcro de Doña Aldonza de Mendoza es una de las piezas más importantes y conocidas de las colecciones del Museo de Guadalajara. Consta de una figura femenina yacente sobre la tapa de un sarcófago al que le falta uno de sus lados menores. La caja está decorada en sus lados mayores con ramaje y un escudo central y en el menor conservado, el de la cabecera, con dos figuras infantiles sosteniendo dos escudos y una filacteria. En el perímetro de la tapa donde descansa la figura, se desarrolla una inscripción en letras negras.

El personaje, con los ojos cerrados, descansa en posición de decúbito supino con la cabeza apoyada sobre dos almohadas, decoradas con motivos vegetales y con borlas en las esquinas. Lleva un vestido largo, amplio, ceñido con una cinta bajo el pecho, y toca con tres alfileres, uno en la parte superior de la cabeza y dos en los laterales; en el cuello se aprecia un collar de varias vueltas con un colgante en forma de cruz. Las manos cruzadas, apoyadas sobre el pubis, sujetan un rosario que se extiende hasta media pierna.

Foto: Nacho Abascal.

Alrededor del sarcófago, en letra gótica, aparece tallada la siguiente inscripción:

OMNIA PRETURRUNT PRETER AUT ARE DEUS (Todo pasa excepto el amor a Dios) /

DOÑA ALDONÇA DE MENDOÇA QUE DIOS AYA DUQUESA DE ARJONA MUGER DEL DUQUE DON FADRIQUE FINO SABADO XVIII DIAS DEL MES DE JUNIO AÑO DEL NASÇIMIENTO DEL NUESTRO SALVADOR IHESU CHRISTO DE MILL ET QUATROÇIENTOS ET XXXV AÑOS.

La obra sigue el esquema de sepulcro exento con escultura yacente, aunque ya se introducen diversos elementos más relacionados con la estética y la técnica, como es el cuidado semblante de la figura y la perfección de los pliegues del vestido, además de los entramados de hojarasca que rodean los escudos de los lados mayores y los putti que sujetan el escudo y la filacteria del lado menor conservado. Igualmente han desaparecido los elementos góticos alusivos a la vida del difunto, el perro, el león, pajes o libros, con los que aludían a sus méritos en vida.

sepulcro 2

Según Sáinz Magaña (2002, 326), se trata de uno de los exponentes más bellos de la escultura funeraria de mediados del siglo XV ya que reúne las pervivencias medievales con el influjo borgoñón y las innovaciones del Renacimiento. Lo sitúa en la órbita de las esculturas toledanas del cuatrocientos, en las que se detectan estas últimas influencias y que tanto la belleza de la figura como el trabajo minucioso de ciertas partes, responden a un neoplatonismo cristianizado, tendente a reflejar la virtuosidad de la difunta y su confianza en alcanzar la vida eterna. Ingresó en el Museo en 1845 procedente del Monasterio de Lupiana y en él permaneció hasta 1868, cuando fue trasladado al Museo Arqueológico Nacional de Madrid, donde permaneció hasta su regreso definitivo en 1973.

Vista detalle del Sepulcro: foto Museo Guadalajara

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notas

  1. Extracto de GARCÍA DE PAZ, J.L, "Doña Aldonza y su hermanastro el Marqués"
  2. Datos tomados de la ficha de la pieza del catálogo digital Cer.es del Ministerio de Cultura.

bibliografía

  • CUADRADO JIMÉNEZ, M. R.; CORTÉS CAMPOAMOR, S. (1986): Museo Provincial de Guadalajara. Guía de la Sección de Bellas Artes, pp. 76-77
  • ARTEAGA Y DEL ALCÁZAR, A. (2001): Herencias y legados adquiridos por Don Íñigo López de Mendoza, El Hombre. La figura del Marqués de Santillana, en El Marqués de Santillana. 1398-1458.
  • VVAA, Los albores de la España Moderna. Exposición celebrada en Santillana del Mar (Cantabria, 2001), pp. 89-108; lám. en pág. 140.

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