Informes sobre patrimonio histórico de Castilla-La Mancha

Nº 2 - Marzo 2011

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Albacete, Feria: Exposición de identidad de un territorio

Blanca Gamo Parras,
Técnico del Museo de Albacete

La conmemoración del III Centenario de la Confirmación del privilegio para celebrar feria en la ciudad de Albacete, otorgado por el rey Felipe V en el año 1710, sirve como excusa para la exposición que acoge el Museo de Albacete.

Una exposición de gran formato que muestra, entretejiendo distintos aspectos, de dónde venimos, lo que hemos sido, lo que somos y hacia donde caminamos.

Para situar al visitante, la primera parte de la exposición es un paseo por la historia del territorio albacetense, desde la Antigüedad hasta su definitiva configuración. Por ello, los primeros objetos son piezas arqueológicas provenientes del entorno de la ciudad, una acrotera decorada con la cabeza de Medusa o una vajilla domestica en bronce de época romana, a los que siguen piezas de Chinchilla, ya que Albacete fue, hasta 1375, una aldea de la anterior.

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Privilegio de Villazgo, 9 de noviembre de 1375. Instituto Valencia de Don Juan

El privilegio de villazgo otorgado por don Alfonso de Aragón, marqués de Villena, con autorización del rey Enrique II de Castilla, es el primero de una larga lista de documentos reunidos para la exposición cuya importancia para este territorio es manifiesta: Confirmación de privilegios a Albacete por Enrique IV en 1458, Cedula del Emperador Carlos V comunicando a la villa de Albacete el señorío de la Emperatriz Isabel de Portugal en 1526, o el Real Decreto de Isabel II concediendo al villa de Albacete el título de ciudad en 1862.

La creación de la provincia de Albacete en 1833, un año después, en 1834, de la Audiencia Territorial, y al siguiente, en 1835, de la Diputación Provincial, fueron el definitivo impulso para el desarrollo de la ciudad, cuya evolución se puede ver a través de diferentes planos, y del mismo modo la de la provincia, reflejada en sucesivos mapas.

Pero hay otros factores que contribuyeron de manera fundamental al desarrollo albacetense, como la construcción del Real Canal de Albacete para avenar lagunas insalubres y usar las aguas drenadas para el riego de Los Llanos iniciadas en 1805, la traída de agua a la ciudad y el primer alcantarillado, o la llegada del ferrocarril en 1855.

Ayuntamiento, Audiencia, Diputación… y la Iglesia, cuyo papel principal en tiempos pasados es indiscutible. Desde el Libro de bautismos de moriscos (1574-1610), pasando por las tablas del retablo de la Virgen (c. 1540) desmontado de la catedral de San Juan Bautista con motivo de la exposición, hasta llegar a la creación del obispado de Albacete, en 1950, representado en este caso por un busto del primer detentador de la cátedra y por una pintura hiperrealista de la catedral.

Las ciudades también son sus ciudadanos, y por ello esta primera parte dedica una de sus secciones a algunos albacetenses que, por distintos motivos, han tenido relevancia, tanto en la ciudad como fuera de ella.

El desarrollo al que se aludía anteriormente se refleja en la feria de Albacete, que con una larga tradición, también ha sido y es un elemento de impulso económico del municipio.

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Louis Michel Van Loo. Felipe V, Rey de España, 1743. Museo del Prado

A la Feria, motivo central de la exposición, se dedica el segundo bloque de la muestra que se inicia con los retratos de los reyes Felipe V y Carlos III, éste segundo es quien autoriza construcción del edificio ferial, que ha tenido sucesivas fases. Se exponen proyectos y maquetas de los diferentes feriales hasta el llegar al edificio que hoy en día se disfruta, y junto a ellos programas y carteles de feria que abarcan los últimos 100 años de su historia.

Pero hay más, porque además de un edificio, la feria es sobre todo un lugar de celebración e intercambio, y por ello la exposición dedica un amplio espacio a mostrar diversos aspectos que han estado y están indisolublemente unidos a ella.

La Virgen de los Llanos, patrona de Albacete con presencia física en el recinto ferial durante esos días (del 7 al 17 de septiembre), y en cuyo honor se realizan ofrendas, bailes etc., recuerdos de unas tradiciones de origen antiquísimo.

Los toros, a los que los albacetenses tienen una gran afición hasta el punto de haber dado algunos de los toreros importantes del s. XX, como Mancheguito, Chicuelo II o Juan Montero, y de los que se muestran retratos, esculturas, trajes y capotes.

Por supuesto los feriantes con sus mercaderías: lozas, platerías, vidrios, navajas y cuchillos, relojes, juguetes, tejidos, literatura de cordel… los dineros con que pagarlas, presente con una representación de monedas desde la Edad Media hasta el actual euro y los sistemas de pesas y medidas empleados. Y los feriados, la población que acude a la feria representada por vestimentas manchegas tradicionales desde el s. XVIII hasta el XX.

La exposición concluye con una mirada al futuro, investigación, innovación y tecnología, con los proyectos de hoy y de mañana, motores del desarrollo de Albacete. Además, en el antiguo Ayuntamiento de la ciudad se puede visitar de manera complementaria la feria de la nostalgia, donde se recrean y explican los ambientes y los usos anteriores al desarrollismo, la feria que vivieron nuestros padres y abuelos.

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Vista de la sección dedicada a las mercaderías tradicionales durante una visita guiada

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