Informes sobre patrimonio histórico de Castilla-La Mancha

Nº 2 - Marzo 2011

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Santa Cruz

por fin el Museo de Toledo

Carlos Mas González
Jefe de Servicio de Archivos y Museos
Foto de maquinaria

Hace ya más diez años la ciudad de Toledo acogió en el Museo de Santa Cruz la exposición Carolus, una potente muestra que conmemoraba el quinto centenario del nacimiento del emperador Carlos I, monarca que la historiografía local quiso ligar a la ciudad del Tajo. Aprovechando tal circunstancia, el entonces Ministerio de Educación, Cultura y Deporte acondicionó los espacios expositivos del Hospital de Santa Cruz, dotándolos de un muro técnico de climatización antes inexistente.

Carolus se cerró con gran éxito, tanto de público como de crítica, y dejó como herencia en el museo un buen sistema de climatización de salas. Pero también dejó otro legado, que hasta fechas recientes las administraciones responsables del museo no han resuelto satisfactoriamente.

Para posibilitar tanto la reforma como el acontecimiento Carolus la colección museográfica que se exhibía en Santa Cruz se guardó en los almacenes y allí quedó durante diez años. Durante ese periodo, dejando al margen los usos institucionales, Santa Cruz pasó de ser un museo a una sala de exposiciones deseada por la nobleza de su espacio, y por el alto número de usuarios que pese a todo visitan el edificio por su propio valor arquitectónico. La calidad de lo expuesto a lo largo de estos diez años ha sido dispar, a magnas exposiciones le sucedieron otras más dudosas o de marcado carácter localista.

Por otra parte, la inversión en la infraestructura y sus elementos museográficos, obligación esta última de la Administración Central, se esfumaba tras una nube de informes, contrainformes y borradores de proyectos sin beneficio alguno ni para la institución, ni para la sociedad local, ni para el visitante ocasional o turista, privados todos de una colección que alberga indudables piezas de primer orden.

En 2009, la Consejería de Cultura y Turismo por medio de su Dirección General de Patrimonio Cultural toma una serie de medidas encaminadas a reactivar este centro e insertarlo dentro de la vida cultural de la región castellano-manchega. Todas estas medidas, que iremos detallando, han culminado exitosamente bajo la actual Consejería de Educación, Ciencia y Cultura, y no hubieran sido factibles sin el empeño personal del personal del museo: dirección, técnicas, administrativos, operarios, ordenanzas, becarios, alumnos y monitores de la Escuela Taller de Empleo. El nombramiento de un nuevo director de la institución, Alfonso Caballero KlinK, ha sido clave para el desarrollo de los trabajos que han revivificado a la institución.

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1. Rehabilitación de la Colección del Museo de Santa Cruz

Un museo sin colección es un cascarón, más o menos hermoso, más o menos brillante, pero un cascarón vacío, como lo evidencian los numerosos museos y centros de arte dolientes que han florecido en las últimas décadas a lo largo y ancho de la geografía española. La misión o misiones de un museo giran en torno a sus colecciones, un patrimonio cultural que las sociedades modernas han rescatado del olvido, de la incuria o de la ignorancia. Conservar, exhibir, difundir, investigar y hacer pedagogía de este patrimonio "hacen" museo.

La colección del Museo de Santa Cruz es más que notable, quizá una de las mejores del conjunto de museos provinciales, ahora administrados por las comunidades autónomas. Contiene excelentes piezas arqueológicas halladas en el término municipal y en el provincial, que se remontan a la prehistoria; un conjunto artístico medieval procedente de las iglesias toledanas que comprende pintura, escultura, arqueología y mobiliario; maestros renacentistas, barrocos y contemporáneos. Mientras buena parte de este tesoro dormía en el silencio de los almacenes, una pequeña porción del mismo se exhibía en las salas de exposiciones temporales, último reducto del museo.

A finales de 2009, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha decide recuperar lo mejor de todo este material y exhibirlo en el crucero o planta superior del edificio, reservando la planta inferior a exposiciones temporales de calidad contrastada.

Tras un largo año de trabajo, en noviembre de 2010, el Museo de Santa Cruz exhibe doscientas cincuenta piezas selectas que cubren un arco temporal de más de 300.000 años. El hilo conductor de la colección es nítidamente cronológico, una línea temporal recorre las cuatro naves del crucero superior. Es una organización muy simple, pero efectiva. Facilita en un espacio reducido una visión del hombre, de su evolución cultural y de su producto en las tierras de Toledo.

recorrido
Inauguración de la Colección Permanente

El recorrido ofrecido al visitante es lineal. Comienza con los restos óseos de gigantescos animales prehistóricos cazados por los primeros pobladores de las riberas del Tajo. Vitrinas y una espina de madera lacada distribuyen el espacio del primer brazo del crucero. El grueso de los objetos son arqueológicos, muchos de ellos sobresalientes: un ajuar funerario de cerámica campaniforme, un relieve de cultura ibérica, un bronce romano de exquisita factura, el Hércules de Talavera, útiles de la vida cotidiana como una tablilla escriptoria de cera también romana, un mosaico octagonal de una villa de tema portuario, restos del urbanismo visigodo, el brocal del pozo de la mezquita mayor de Toledo, junto a otras muchas. Ante nuestra vista transcurren 298.000 años en los minutos empleados en recorrer 80 metros. Doblando la esquina, el tiempo se ralentiza. El visitante se introduce en la Edad Media. Lápidas escritas en latín y en caligrafía árabe, escultura religiosa de transición entre el románico y el gótico, cerámica mudéjar, artesonados heráldicos, pintura gótica de estilo internacional y la alucinante alegoría del Tapiz del Astrolabio, donde se traduce a imágenes la concepción del medieval del universo y del conocimiento, una pieza extraordinaria.

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Tapiz del Astrolabio

El tercer brazo del crucero alberga la pintura renacentista toledana, cuyo máximo representante es Juan Correa de Vivar (circa 1510-1566) del que se exponen ocho obras. Un retablo escultórico de Pedro Martínez de Castañeda representando la dormición de la Virgen cierra brillantemente esta sala.

El tiempo se detiene en 1600 cuando el visitante llega al cuarto brazo del crucero. Las obras de Domenicos Theotocopoulos, sus coétaneos y sus discípulos conviven en este espacio. La obra del cretense y toledano universal sigue siendo el principal atractivo del Museo de Santa Cruz, que custodia parte de su producción más sobresaliente, la Inmaculada Oballe, la Verónica y la Inmaculada contemplada por San Juan Evangelista por sí solas iluminan esta sala. El Greco está acompañado por la obra de sus discípulos y por un gran retrato salido de la mano de Luis de Carvajal, pintor toledano manierista fallecido en 1607.

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La Verónica con la Santa Faz

El recorrido circular se cierra al llegar nuevamente al primer brazo del crucero, esta vez en sentido contrario, donde se encuentran las obras más cercanas a nuestro tiempo. Como broche final de la colección, pintura barroca (una sagrada familia de Ribera, un tenebrista descendimiento de Lucas Jordán), el costumbrismo de Ricardo Arredondo, el realismo de Vicente Cutanda y la escultura vanguardista de Alberto Sánchez, el escultor de la II Republica.

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2- Exposiciones

Como se mencionaba más arriba, a lo largo de los últimos años el Museo de Santa Cruz ha sido receptáculo de numerosas exposiciones de calidad diversa. Actualmente, el crucero inferior, la planta baja del Museo, va seguir siendo escenario de exposiciones, pero reservándose a aquellas de contrastada calidad e interés artístico o cultural. Un segundo escenario, el conjunto de salas de exposiciones temporales se destina a muestras menos extensas pero igualmente espacio de una programación de calidad. En suma, para Santa Cruz, el museo de la capital regional, el Gobierno de Castilla-La Mancha ha programado y programa exposiciones de primer orden:

  • El territorio de la Vega Baja (marzo 2010), muestra arqueológica sobre los hallazgos efectuados en la Vega Baja, que testimonian la diversa ocupación de ese espacio: zona residencial y urbana romana, ciudad regia visigoda y arrabal medieval.

folleto

folleto de la exposición "El Territorio de la Vega Baja"
  • Las hazañas de un Rey. Tapices flamencos del siglo XV (octubre 2010). La conquista de Arzila y Tanger por el rey portugués, Alfonso V, narrada minuciosamente en cuatro enormes tapices flamencos del siglo XV. Un ejército en marcha, un desembarco, un asedio medieval cobran vida en estas tapicerías.

folleto

Exposición: "Las hazañas de un rey. Tapices flamencos del Siglo XV"
  • Juan Correa de Vivar, un maestro del renacimiento español (diciembre 2010). Esta exposición de primer nivel descubre a Correa de Vivar como uno de los grandes maestros del Renacimiento Español. Lo mejor de la obra pictórica de Correa, influida por Rafael Sanzio, y dispersa por diversas instituciones civiles y eclesiásticas, se ha reunido en el Museo de Santa Cruz conmemorando el quinto centenario de su nacimiento.

folleto

Exposición: "La Virgen del Pajarito, de Juan Correa de Vivar,
una de las pinturas de la exposición dedicada a este pintor"

En el mes de marzo de 2011 se ha presentado una exposición antológica dedicada al pintor Benjamín Palencia, fundador de la Escuela de Vallecas

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3- Mejora de los espacios del centro

Dejando a un lado las tareas de mantenimiento inherentes a un edificio de quinientos años, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, está remediando el deterioro evidente del edificio en zonas de acceso público. Se ha intervenido especialmente en dos áreas de exposición, en el claustro noble y en las salas de exposiciones temporales. Ambos recintos han sido reacondicionados y limpiados a fondo.

Toda la carpintería de los vanos de la Sala de Exposiciones temporales ha sido renovada completamente, se ha mejorado los sistemas de seguridad y climatización de este espacio. Y lo que es más relevante, en la primera de estas salas se ha rescatado un excelente mosaico romano de una villa de la Vega Baja, que había estado veinticinco años oculto tras un muro, con el pretexto de que no hacía juego con las casullas y tallas expuestas hasta fechas no muy lejanas. Este mosaico fue una de las piezas principales de la exposición El territorio de la Vega Baja, posteriormente se trasladó al Claustro Noble, una ubicación perfecta para su contemplación.

El llamado Claustro Noble funciona como distribuidor de los visitantes a las distintas áreas del museo, en él se encuentra la escalera monumental de Covarrubias que lleva a la Colección Permanente, y el acceso a las Salas de Exposiciones Temporales. El centro del claustro está ocupado por un jardín, bajo sus galerías pórticos se cobijan piezas arqueológicas, entre ellas un gran togado romano y el mosaico de la Vega Baja.

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Santa Cruz, el Claustro Noble

La mejora de las instalaciones no se ha restringido a las zonas públicas, se ha intervenido en el acondicionamiento de las áreas de almacenaje, abandonando su condición de sótanos para transformarse paso a paso en almacenes accesibles al público y al investigador.

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Conclusión:

Desde el Gobierno Regional de Castilla-La Mancha se ha optado por la asunción de una serie de medidas que están revitalizando de forma progresiva el que está llamado a ser el principal centro museológico de la región. Se ha atendido la llamada de la sociedad y de los profesionales respecto a la situación preocupante que padecía el Museo de Santa Cruz con los medios disponibles en un momento crítico como el actual que aunque nunca son ni serán suficientes han logrado revitalizar una institución durmiente.

En primer lugar, se ha puesto en valor la colección propia del museo que había sido relegada a los almacenes en beneficio del mercado de exposiciones y aledaños, devolviendo al Museo de Santa Cruz su razón de ser y sus objetivos. En segundo lugar, se está ejecutando un programa de exposiciones adecuado a la dignidad del centro y a una sociedad que quiere y merece disfrutar de la cultura como medio de enriquecimiento personal. Por último la reforma y decoro tanto de espacios públicos como de aquellos reservados al personal, se está llevando a cabo etapa a etapa, de acuerdo a unos medios económicos limitados, no obstante esta es una tarea que se considera imprescindible para el correcto desenvolvimiento del trabajo museológico.

Se puede estimar que no es bastante, no lo es, se puede hacer más cuando hay más, no cuando hay menos. Expertos de todo calibre pueden describir estos trabajos como "economía de mínimos", insuficientes, o como un proyecto descoordinado respecto a las colecciones y recursos de otros museos e instituciones culturales que pueblan la ciudad de Toledo (museos estatales, museos de la Iglesia, fundaciones, salas de exposiciones municipales, privadas etc.). Lo cierto es que hasta que los borradores de ideas y de grandes proyectos inconclusos, llegan al papel con membrete, firma y sello, museos como el de Santa Cruz corren el riesgo de diluirse, de perderse por el camino, de transformarse en cascarones vacíos.

¿Se ha llegado a tiempo? Creo que sí, Santa Cruz será nuevamente, es, el Museo de Toledo.

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