Informes sobre patrimonio histórico de Castilla-La Mancha

Nº 2 - Marzo 2011

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El paisaje de la ciudad histórica

Diego Peris Sánchez

Introducción

El paisaje ha sido objeto de reflexión en la segunda mitad del siglo XX desde perspectivas muy diversas. Reflexiones teóricas que nos ayudan a entender una realidad plural que tratamos de comprender, analizar y conservar. Las ciudades históricas se han localizado en espacios singulares para garantizar sus posiciones defensivas, permitir una buena relación con el entorno o simplemente en la búsqueda de una situación estética del entorno o de la propia construcción. Ciudades que, a lo largo de los siglos, se han ido conformando con la agregación de edificios singulares, de patrimonios residenciales integrados en los entornos naturales, adecuados a las condiciones ambientales, y de trazados urbanos definidos por la cultura del momento de su construcción y trasformados y modificados en épocas posteriores. Se ha configurado una imagen global de la ciudad, que situada en su entorno natural, constituye un paisaje cultural con valores singulares, que es necesario conocer y analizar para que el proyecto de futuro de la ciudad mantenga aquellos elementos relevantes, mejore aquellos factores negativos que se hallan podido introducir con el paso del tiempo y defina los desarrollos futuros acordes con esta realidad. El paisaje de las ciudades históricas es un excelente modelo de la concepción del paisaje cultural

Huelga decir que el presente documento es un estudio preliminar, con todas las reservas que ello implica. Su finalidad es dar a conocer los últimos descubrimientos de manera sintética y divulgativa. De ahí que hayamos reservado los primeros párrafos para describir a grandes rasgos las villae tardorromanas, en aras de una mejor comprensión para todo tipo de lector.

1. El Paisaje

El paisaje ha estado asociado tradicionalmente a los espacios naturales. La reflexión sobre su concepción, especialmente en las últimas décadas, ha generado pensamientos y visiones diversas. Para algunos, el paisaje es pensado y estudiado, en primer lugar, como realidad cultural. Para Schama el paisaje no existe como realidad objetiva, es algo relativo respecto a lo que los hombres piensan de él, respecto a lo que perciben y respecto a lo que dicen de él. El paisaje es una reja mental, un velo que el ser humano coloca entre él y el mundo1, es por ello, esencialmente, una realidad interior. Tradicionalmente el paisaje ha estado vinculado con una visión estética, como percepción del mundo visto desde una ventana, encuadrado, confundiendo el cuadro con la realidad. La historia del arte ha abordado el nacimiento del paisaje desde esta perspectiva entendiéndolo en su íntima relación con la pintura y en la valoración que, desde el mundo del arte, se hace de la realidad natural. Esta visión del paisaje como imagen subjetiva, contemplada por el artista, ha estado presente en grabados de la ciudad, pero sobre todo en la pintura que elabora una visión especial de la misma2.

Hay una serie de pensadores que definen el paisaje como territorio producido y practicado por las sociedades por razones económicas, políticas y culturales. Y en este sentido "el valor paisajero de un lugar no se considera como esencialmente estético, sino que se enfoca con relación a la suma de las experiencias, los hábitos, las prácticas que un grupo humano ha desarrollado en ese lugar"3. El paisaje se entiende como espacio organizado, obra colectiva de las sociedades que trasforman el sustrato natural.

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Alarcón
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Alcalá del Júcar

"El paisaje es también una manera de ver y de imaginar el mundo. Pero ante todo es una realidad objetiva, material, producida por los hombres. Todo paisaje es cultural, no primero porque es visto por una cultura, sino primero porque ha sido producido en el seno de un conjunto de prácticas (económicas, políticas, sociales), y según unos valores que en cierto modo simboliza"4. La visión de las formas y dinámicas del paisaje nos muestran el proyecto de sociedad que ha producido esos paisajes. Hay en el suelo "una huella continua del hombre"5, el paisaje es el mundo humano que se inscribe en la naturaleza trasformándola. La historia de la ciudad con sus vivencias culturales con sus modos de entender el mundo es un modelo de esta huella dejada por el hombre en el territorio. El paisaje lleva la huella de la existencia humana que ha trasformado a lo largo de los siglos su entorno y que lo han contemplado de forma singular en cada momento de la historia. "El paisaje es una huella-matriz de la sociedad"6.

El paisaje es el entorno material donde se desarrolla la vida de las sociedades humanas, es un mundo fabricado y habitado por las sociedades humanas siempre cambiantes. "El paisaje se identifica con la ecumene humana"7. Es el punto de encuentro entre un espacio de naturaleza y un espacio de actividad humana; el paisaje es el aspecto el territorio8, es la suma de elementos naturales y artificiales que subsisten y varían con el tiempo en función del cambio que experimenta la suma de esos elementos. La valoración social de la forma del territorio proviene principalmente de su eficacia funcional, generalmente productiva; trascendida culturalmente. Se aprecia esta realidad y por ello se nombra con una palabra distinta a territorio, se reproduce con imágenes que quieren transmitir sentimientos, como capacidad adquirida o aprendida que aparece en momentos o etapas históricas distintas en las diferentes culturas y grupos sociales. La realidad cultural construida en ese territorio y desde la que se percibe el mismo es lo que trasforma el territorio geográfico y geológico en paisaje.

En él se integran elementos diversos que se superponen, entrelazan y combinan de diferentes formas; lo que acaba constituyendo el paisaje es la forma de relacionarse los diferentes elementos entre sí. Lo real es su "trabazón"9 que se ha ido haciendo diferente en diversos tiempos, lugares y culturas. El paisaje se construye desde el plano ipsométrico del territorio, de los planos de pendientes y geomorfológicos y desde los elementos humanizadores de intervención: las líneas y redes, las tramas del parcelario, los volúmenes y áreas construidos. Es una realidad dinámica, evolutiva, recorrida por tendencias variables en el tiempo, es la suma de los elementos naturales, de su geología, de la geografía y de la aportación cultural del hombre que se manifiesta en sus edificaciones, en sus obras públicas y en sus sentimientos y realizaciones artísticas. La interacción de todos estos elementos conforma el paisaje. El valor del paisaje surge por la intervención humanizadora, como la suma de los elementos naturales y artificiales que subsisten en el territorio con las variaciones temporales. En la oposición ilustrada entre naturaleza y cultura, entre la belleza natural y la artística, la experiencia estética moderna se ha volcado preferentemente, si no exclusivamente hacia la segunda10.

El paisaje es también una experiencia fenomenológica, experiencia del encuentro del hombre con su entorno. Para Merlau Ponty la misión de la palabra es llevar la experiencia muda a la expresión de su propio sentido11. El paisaje surge del encuentro entre el hombre y el mundo que lo rodea, es una experiencia que tiene como referente al hombre frente a un entorno que se vive en primer lugar, y sólo posteriormente se habla, tratando de explicar y dejar constancia de esa experiencia. "El paisaje es el acontecimiento del horizonte… El horizonte es el nombre que se da a esta potencia de desbordamiento de lo real que hay en el paisaje"12. Solo puede accederse al horizonte en el paisaje al precio de perder las referencias, de la negación del mapa, y de la aceptación de esta pérdida y de esta negación. "El espacio del paisaje es, para empezar, el lugar sin lugares del ser perdido. En el paisaje… el espacio me envuelve a partir del horizonte de mí Aquí, y yo solo estoy Aquí a la altura del espacio bajo el horizonte del que estoy fuera. Ninguna coordenada. Ninguna referencia"13. La reflexión sobre el paisaje se sitúa al lado de la poesía y de la filosofía como formas particulares de sentirlo y de trasmitir esas vivencias. El concepto de paisaje es esencialmente un concepto antrópico en cuanto que existe cuando hay una persona que percibe la realidad que ha sido construida por el propio hombre.

El paisaje es también un proyecto en el que se plantea la relación de lo artificial con el suelo, el territorio y el medio natural está el proyecto. "Proyectar el paisaje sería a la vez ponerlo en imágenes o representarlo (proyección) e imaginar lo que podría ser o llegar a ser (proyectación). Esta ambigüedad, o esta circularidad, es constitutiva de la idea misma del proyecto en el pensamiento del paisaje"14. Y por ello es una realidad abierta al futuro, no podemos ni debemos considerarla acabada sino en ejecución, considerando aquellos logros ya conseguidos en los momentos anteriores y que han conformado una realidad valorada positivamente por la comunidad pero abriendo también la posibilidad a los cambios y nuevos proyectos.

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Alcaraz

En esta concepción surgen varias reflexiones: Lo real del paisaje es su "trabazón", que se ha ido haciendo diferente en diversos tiempos, lugares y culturas. La relación entre los diferentes elementos y el equilibrio entre ellos, la proporción en que se presentan y su mutua incidencia son factores fundamentales en la valoración y conservación del mismo. "En la estructura del paisaje reside la máquina no visible que ocasiona sus trasformaciones, regulaciones y su formalización; y sobre todo, su capacidad de constituir un conjunto cuyos componentes son solidarios y se interrelacionan, articulan y compenetran formalmente" . La forma adquirida por esa estructura es el paisaje visible, pero sabiendo que no hay espacio geográfico sin función. Los múltiples y diversos elementos que componen un paisaje aparecen con orden espacial, por factores geográficos, con dominios propios y con dominantes relativos en el conjunto, pero también combinados. Esta presencia de elementos diversos y su relación son los que confieren su significado al paisaje.

El paisaje es un espacio político y puede ser un espacio más social y cultural que político. "Entre las razones que se pueden tener para preservar un fragmento de paisaje, la razón estética es sin duda la más pobre. Se deben encontrar nuevos criterios para evaluar los paisajes existentes o proyectados. Para esto, hay que abandonar el punto de vista del espectador y plantear la cuestión de qué interés tendría el ser humano en vivir en estos paisajes"14. La trasformación debe hacerse pensando en los que viven en él. Debe ser un espacio habitable para el hombre. "El paisaje es la expresión de un esfuerzo humano, siempre frágil e inacabado, para habitar el mundo"15. Y el interés se crea en la medida en que los valores esenciales del mismo se mantienen y las conquistas desarrolladas a lo largo de siglos se saben preservar.

El paisaje tiene aproximaciones diversas y plurales que no son contradictorias sino complementarias. La Convención de Florencia sobre paisaje define el mismo como "cualquier parte del territorio tal como la percibe la población, cuyo carácter sea el resultado de la acción y la interacción de factores naturales y/o humanos"16. Y junto a ello la Convención insta a reconocer jurídicamente los paisajes como elemento fundamental del entorno humano expresividad de la diversidad de su patrimonio común cultural y como fundamento de su identidad. Para ello deberán ponerse en marcha acciones encaminadas a conservar y mantener los aspectos significativos o característicos de un paisaje ya sean naturales o creados por el hombre17. Se trata de un concepto plural y abierto, pero que se sustenta en una realidad construida por el hombre y percibida por él mismo.

El paisaje tiene una base territorial conformada por su geología y su geografía. La topografía, las formas geológicas, los diferentes materiales constituyen la base material que conformada da la base del paisaje. Sobre estos elementos se añadirán los cultivos el biotopo que se adecúa a cada territorio. "Casi todas las ciudades deben parte de su origen a algún hecho geográfico singular… Casi todas las ciudades han dibujado a lo largo de su historia diversas geografías como resultado de la superposición de sus trazados sobre el territorio primigenio"18

Y en ese espacio el hombre construye las infraestructuras de ingeniería para las explotaciones industriales, obtención de materias primas, para las comunicaciones y sus espacios residenciales y urbanos. Se crea así un todo complejo con relaciones y tensiones que percibidos por el hombre constituyen la realidad del paisaje. "El paisaje se formaliza necesariamente sobre un sistema territorial, es no sólo la visión geográfica sino esa misma forma. Pero el paisaje no es el territorio. Este consiste en el espacio-función, el solar, la base geográfica manipulable y su expresión administrativa. El paisaje es la configuración morfológica de ese espacio básico y sus contenidos culturales; en este sentido es una categoría superior al fundamento territorial. La condición cultural del paisaje es su misma sustancia"19

La ciudad histórica y el territorio en el que se localiza son un excelente ejemplo de esta realidad cultural compleja y diversa, los paisajes urbanos son reveladores de su historia en su más alta nivel. El estudio de los elementos que la conforman nos puede ayudar a entender sus valores, a potenciar aquellos elementos positivos que la definen y a establecer las pautas de desarrollo futuro.

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Atienza

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2. La Ciudad Histórica

La ciudad histórica es el resultado de un proceso temporal que construye una realidad urbana y arquitectónica. Una decisión política y social, que genera una realidad llena de valores comunes que, en el momento actual, queremos mantener y enriquecer. Para hacerlo adecuadamente es conveniente conocer cómo se produce lo que hoy conocemos como ciudad histórica y cuales son los elementos que han condicionado su correcta evolución. La Ley de Patrimonio Histórico español define el conjunto histórico como "la agrupación de bienes inmuebles que forman una unidad de asentamiento continua o dispersa, condicionada por una estructura física representativa de la evolución de una comunidad humana por ser testimonio de su cultura o constituir un valor de uso y disfrute para la colectividad. Asimismo es Conjunto Histórico cualquier núcleo individualizado de inmuebles comprendidos en una unidad superior de población que reúna esas mismas características y pueda ser claramente delimitado"20.

La ciudad como conjunto patrimonial, no ha sido valorada hasta época muy reciente. Hasta el siglo XIX los estudios de las ciudades se refieren fundamentalmente a los edificios singulares de las mismas21. Los cambios derivados de la revolución industrial llevan a la reflexión sobre la estructura urbana y, en especial, sobre la estructura de la ciudad histórica. La conversión de la ciudad material en objeto de saber histórico ha sido provocada por la trasformación del espacio urbano que se produce tras la revolución industrial que modificó de forma radical el medio tradicional, con el planteamiento de otras escalas de viarios, división de las ciudades y equipamientos de las mismas. La ciudad antigua se trasforma entonces en objeto de investigación como espacio diferente del actual.22

La nueva realidad construida y la revisión del concepto urbano llevan a valorar lo existente como objeto histórico, como elemento de análisis y estudio. Los urbanistas serán los primeros que considerarán la necesidad de situar la ciudad en una perspectiva histórica y estudiarla con los criterios de las configuraciones urbanas contemporáneas. La noción de patrimonio urbano histórico, constituida a contracorriente del proceso de urbanización dominante, es el resultado de una dialéctica de la historia con la historicidad que se mueve en tres figuras sucesivas de la ciudad antigua: memorial, histórica e historial.

Ruskin23 entiende la ciudad histórica como figura memorial. Considera el tejido urbano como el ser de la ciudad y como un objeto patrimonial intangible que tiene que ser protegido y conservado. La ciudad en su conjunto asume la categoría de monumento histórico. Los valores de la ciudad se establecen únicamente por su pasado, por el recuerdo que son capaces de suscitar la presencia de sus edificios y trazados urbanos considerados como valores que se deben conservar. La figura histórica tiene su ejemplo en la obra de Camilo Sitte que asume la historicidad del proceso de urbanización que trasforma la ciudad. La ciudad que ha quedado anticuada por el proceso de la sociedad industrial, debe ser reconocida como un valor original que nos invita a la reflexión. La figura histórica entiende la ciudad como objeto de museificación. "Los arqueólogos que descubrían las ciudades muertas de la antigüedad, los autores de guías, los ciceroni que recortaban el mundo del arte europeo en capas urbanas, contribuyeron a que se pudiera pensar en la museificación de la ciudad antigua"24.

La tercera figura de la ciudad antigua aparece como síntesis de las anteriores y tuvo su enunciado inicial en la figura del arquitecto y urbanista Gustavo Giovannoni25 quien estudia simultáneamente en los conjuntos urbanos su valor de uso y su valor museal. El patrimonio urbano tiene su sentido en un urbanismo que adquiere dimensiones territoriales. La ciudad histórica es un monumento, un valor que se debe conservar, pero que ha de mantenerse como tejido vivo para considerarse como tal. Giovannoni plantea la "defensa de los centros históricos" con la introducción del concepto de "respeto ambiental" y la valoración de las "arquitecturas menores". Estos principios se harán patentes en la Carta de Atenas de 1931 y en las diferentes Cartas de épocas posteriores especialmente en la Carta de Cracovia del año 2000.

La ciudad histórica nace en un tiempo determinado y va recibiendo aportaciones y agregaciones a lo largo de los siglos. Cada momento histórico construirá los edificios públicos y monumentales que definirán la base de la estructura urbana. La ciudad histórica no es solamente el resultado de la agregación de diferentes estilos, épocas y necesidades sociales; es sobre todo el resultado de la alteración, la modificación y la superposición. Y este fenómeno se realiza en un triple ámbito: el de lo residencial, el de la forma urbana y el de lo monumental. Los cambios y superposiciones afectan a lo residencial, lo urbano y a los propios monumentos y su entorno. La ciudad histórica sufre las alteraciones y superposiciones del tiempo, del espacio y de las escalas diversas. La ciudad resulta así compleja y contradictoria como consecuencia de las modificaciones y superposiciones y esta diversidad y contraste constituyen uno de sus valores26. Se configura así una realidad integrada por edificios monumentales, referentes del conjunto, construcciones residenciales y una trama urbana que conforman la ciudad histórica.

El paisaje de la ciudad histórica es un elemento esencial en su configuración a lo largo de los siglos y en el planeamiento de desarrollo futuro. La Carta de Cracovia enuncia en su artículo 8: "Las ciudades históricas y los pueblos en su contexto territorial, representan una parte esencial de nuestro patrimonio universal, y deben ser vistos como un todo con las estructuras, espacios y factores humanos normalmente presentes en el proceso de continua evolución y cambio. Esto implica a todos los sectores de la población, y requiere un proceso de planificación integrado, consistente en una amplia gama de intervenciones. La conservación en el contexto urbano se puede ocupar de conjuntos de edificios y espacios abiertos, que son parte de amplias áreas urbanas, o de pequeños asentamientos rurales o urbanos, con otros valores intangibles. En este contexto, la intervención consiste en referir siempre a la ciudad en su conjunto morfológico, funcional y estructural, como parte del territorio, del medio ambiente y del paisaje circundante".

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Cuenca

Porque el paisaje es también histórico en una doble medida: porque es construido a lo largo del tiempo de forma que va variando, modificándose y consolidando valores o deteriorando otros, en una secuencia temporal y sobre todo porque es valorado y entendido por el hombre en un momento determinado desde sus condicionantes culturales propios de cada momento histórico.

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3. Ciudades Históricas de Castilla-La Mancha

En Castilla-La Mancha existen 38 ciudades declaradas conjuntos históricos de acuerdo con la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español. Ciudades de diferente tamaño y valor en sus condiciones urbanísticas y monumentales.27

La ciudad histórica se ha ubicado en un espacio geográfico seleccionado por diversas razones. Mantienen una relación con el medio natural singular que definen paisajes urbanos en los que tanto la propia construcción, su modo de ubicarse en el territorio y su relación con el medio natural tienen características singulares que conviene conocer y proteger.

Los conjuntos históricos declarados en Castilla-la Mancha tienen diferencias notables en su dimensión, características formales y relación con el medio natural… Existe un conjunto de ciudades de muy diferentes características, diversos modelos de ciudad y de paisaje. En cuanto a sus dimensiones hay municipios como Palazuelos con apenas 64 habitantes en la actualidad, Alarcón con 176, Castillo de Garcimuñoz con 183, Moya, Hita, Tendilla Atienza y Cañete que están por debajo de los mil habitantes. Entre 1000 y 2000 están Pastrana, Alhambra, Letur, Alcalá de Jucar y Alcaraz. Entre los dos mil y los cinco mil están Belmonte, Tembleque, Orgaz, Brihuega, El Viso del Marqués, Escalona, Chinchilla de Montearagón, Yeste. Méntrida, Molina de Aragón y Sigüenza. Por encima de esta población están Villanueva de los Infantes, Tarazona, San Clemente, Ocaña, La Puebla de Montalbán, Almagro, y superando los diez mil habitantes Consuegra, La Roda, Villarrobledo, Hellín, Cuenca y Toledo.

Ciudades repartidas en el territorio de Castilla-la Mancha de forma diversa que obedece a razones históricas de su formación y a un mantenimiento de sus estructuras y edificios monumentales y residenciales muy desigual. En cuanto a las fechas de declaración hay que recordar la tardía valoración de la ciudad en su totalidad como elemento patrimonial. La primera de las ciudades reconocidas como tal es Toledo, en 1940 declarada como conjunto monumental. Alcaraz y su plaza lo será en 1945 y Palazuelos y sus murallas en 1951. En los años 60 lo serán Atienza (1962) y Cuenca (1963) como paraje pintoresco. Molina de Aragón e Hita (1964), Sigüenza (1965), Pastrana (1966) que junto con Belmonte (1968) completan las ciudades declaradas en esa década. En los años setenta lo serán Almagro y Villarrobledo (1972), La Roda, Tembleque y Brihuega (1973), Villanueva de los Infantes (1974) Chinchilla de Montearagón y Tarazona de la Mancha (1978). En los años ochenta lo serán Alarcón (1981), San Clemente (1980), Moya, Yeste y Alcalá de Júcar (1982) y Letur (1983). En los noventa Cañete (1996). En la primera década de nuestro siglo Orgaz (2004), Hellín y La Puebla de Montalbán (2007), Consuegra, el Cerro del Calderico (2008) y la Fábrica de Armas de Toledo 2009.

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Vista aérea de Cuenca y las hoces del Júcar y del Huecar

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4. El Paisaje de la Ciudad Histórica

Las ciudades se consolidan a lo largo del tiempo definiendo, poco a poco, por agregaciones, sustituciones y modificaciones su forma urbana. Con el paso de los años se van desarrollando en su estructura, surgen construcciones singulares generadas por el poder político, religioso o económico y desarrollos que surgen de la ampliación de la población, de necesidades diversas y que se producen con criterios autónomos en un primer momento y posteriormente con planificaciones y organizaciones previas.

La morfología urbana ha sido estudiada, especialmente a lo largo del siglo XX, desde perspectivas muy diversas. Las ciudades que hoy existen son un resultado de una continua construcción y reconstrucción desde sus momentos iniciales, que en algunos casos se remontan a varios milenios atrás28. La tradición alemana introdujo el concepto de paisaje cultural (Kulturlandschaft) como hace Otto Schlüter29, uno de los primeros en plantear este concepto con la defensa de la geografía como ciencia del paisaje. Se realizan estudios sobre la "fisionomía" de las ciudades que analizaba la formación del plano de la misma y su estructura interna. Paralelamente la tradición francesa30 de geógrafos se preocupa por el paisaje prestando atención a los productos materiales y visibles de la interacción entre fenómenos físicos y humanos: la casa, el camino, el campo de cultivo y la concreción de las interacciones en conjuntos geográficos bien delimitados, tales como un oasis o un valle alpino21.

"Entre los geógrafos españoles la atención a la morfología urbana llegó con la herencia de Jean Brunhes, y se refleja en la obra de Leoncio Urabayen, que hacia 1916 quedó profundamente impresionado por la publicación de este libro y que, por incitación de Ricardo Beltrán y Rózpide se propuso redactar hacia 1925 la primera "Geografía humana" española"32. La presencia y la actividad del hombre en la Tierra da lugar a cambios en la fisonomía del paisaje y deja como parte de ese paisaje determinadas obras que imprimen su señal sobre el suelo y que se asientan sobre la corteza terrestre, con unas características de permanencia que ponen en evidencia la interacción de la obra humana y el territorio.

El estudio de la morfología urbana ha sido objeto de otras aproximaciones desde diferentes campos de conocimiento como la sociología y la economía o la historia del arte33. La ciudad en su forma se entiende como el resultado de un proceso social, económico y cultural que establece unas relaciones con el medio natural circundante y acaba conformando una realidad compleja en la que se hacen presentes todos estos valores. Eduardo Martínez Pisón, en España, revindica el paisaje natural y su conservación ya en los años sesenta34. El paisaje natural dice Martínez de Pisón es "aquel espacio cuya función especializada respecto de los demás en los que se inscribe consiste en ser predominantemente un complejo de factores geomorfológicos y bioclimáticos de alto valor intrínseco". Para él, el paisaje es un sistema integrado por la litosfera, la hidrosfera, la biosfera, la atmósfera y la historia. El hombre es una pieza más en un sistema de interacciones.

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Molina de Aragón

En el Atlas de los paisajes españoles realizado en el 2004 por el Ministerio de Medioambiente se define el paisaje como "las configuraciones concretas que adquieren los espacios y los elementos geográficos, las formas materiales que han resultado de un proceso territorial. Es decir las manifestaciones morfológicas y fisionómicas de una espacialidad concreta producida por la suma de la evolución natural y un suceder histórico y, de modo añadido, pero inevitable, también hacemos referencia a los significados culturales, representaciones e imágenes de tales formas geográficas. Manejamos un concepto que incluye a la vez, pues, la realidad objetiva y percibida, sentidos añadidos e incluso al hombre reconfigurador y perceptor del espacio"34.

Arquitectos y urbanistas estudian la forma de la ciudad. Ignasi Solá de Morales elaboró una teoría de la forma física de la ciudad analizando los elementos básicos de esta forma y los procesos que la generan. Desde la arquitectura se reivindicará la materialidad de la forma urbana, la forma edificada como campo de estudio del arquitecto36. Los estudios del arquitecto italiano Aldo Rossi plantean la necesidad de estudiar la realidad física de la ciudad y su construcción. Junto al estudio de la realidad social, económica e histórica que explican la evolución y causas de la creación de la ciudad hay que conocer la realidad material que ha generado este proceso. Con una multiplicidad de causas, de lugares y culturas, el resultado final, como refleja la realidad que conocemos, es diverso y plural37. De esta forma a lo largo del siglo XX se han ido realizando estudios desde perspectivas muy diversas que se acercan a la forma de la ciudad, las razones de su formación, su evolución histórica y el resultado de este proceso complejo. La ciudad se conforma por la agregación de volúmenes que se insertan en la topografía existente38. La disposición de edificios sobre el terreno y sus posiciones reciprocas generan una volumetría global que se fragmenta y unifica parcialmente en la visión del conjunto. Volúmenes construidos con materiales de colores y texturas diversas que ponen acentos parciales en el conjunto, definen diferencias y unidades en la totalidad urbana. Globalidad que adquiere un perfil, general una línea superior (skyline) que conforman las masas generales, los acentos singulares, las unidades y diferencias de altura, marcando por un lado su apoyo sobre el territorio (horizontal, ondulado, continuo o discontinuo...,) y por otro su perfil superior recortado en el cielo o percibido sobre el fondo de la topografía circundante. Es la "forma" adquirida por el conjunto en un momento dado que corresponde a su funcionalidad.

Esta valoración del conjunto urbano, de su imagen global constituye una aproximación al paisaje cultural entendiendo esa totalidad de la ciudad como un valor que se consolida con el paso del tiempo y con la superposición de numerosos elementos. La introducción de nuevas actuaciones en ese conjunto debe considerar ese valor general de lo urbano como un elemento importante a mantener y conservar con la posibilidad de un proyecto de futuro que incorpore nuevos valores, pero que respete los ya conseguidos y consolidados. Porque esta visión total de la ciudad es un elemento esencial de su paisaje, es una forma de presentación del mismo que nos presenta el conjunto urbano generado por la globalidad de elementos y de tiempos que han producido la ciudad. La imagen de la ciudad es la forma de proyectarse su paisaje de hacerse presente y de hacer visible la realidad geográfica y cultural que subyace en su conformación arquitectónica y urbanística.

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Sigüenza

El estudio de la ciudad requiere un análisis de la misma en su ubicación general en el territorio. La ciudad tiene un entorno natural que explica en muchas ocasiones la forma urbana. La elección del lugar obedece a muy diversas causas económicas, sociales, políticas y genera así formas urbanas diferenciadas. "La introducción de los estudios de paisaje trastornó la docencia del urbanismo. Al decir de un prestigioso maestro del urbanismo español, "el nuevo nombre del urbanismo es paisajismo", lo cual significa "la forma del entorno, del medio ambiente, que solo se percibe con el uso de los sentidos, de la sensibilidad"39. Los paisajes urbanos reflejan la diversidad rica y compleja de los lugares y las creaciones del hombre. Porque esta realidad material es el reflejo de la evolución histórica, de las raíces culturales, de los condicionantes del entorno y de las condiciones económicas y sociales que han generado esa ciudad. La relación de lo construido por el hombre y el medio natural próximo es un valor esencial de la propia ciudad que hay que valorar y conocer., constituye el paisaje cultural, y en su contacto se establece una relación diversa en cada lugar pero llena de sugerencias y valores. Lo artificial, construido en lo urbano, se adecua a la topografía y a la ubicación del lugar y se aprovecha de ese entorno valorando así la realidad construida. Esta unión entre la topografía, geología y arquitectura definen uno de los valores básicos del paisaje urbano. En ocasiones elementos puntuales definen la singularidad de la ciudad como ocurre con los puentes que unen márgenes y definen entornos singulares de la relación de la ciudad con el entorno geográfico.

Las ciudades históricas establecen una relación con el medio natural próximo que es elemento básico de su propia conformación. Hay ciudades singulares en las que se establece la relación colina, rio, ciudad como ocurre en Cuenca y en Toledo. La ciudad se eleva en una posición topográfica que controla el territorio, que define una imagen dentro del vacío del entorno y se relaciona con la geografía fluvial de forma singular. Las ciudades defensivas consolidadas en torno a los castillos y espacios amurallados tienen una forma peculiar de ubicación que en algunos casos se extiende en esa voluntad de defensa como ocurre en Alarcón. Ciudades como Atienza, Molina de Aragón son ejemplos de esta relación con la estructura defensiva de ciudades medievales. Alcalá de Júcar combina su posición de ladera junto al castillo y sus relaciones con el río Júcar y la forma geológica del entorno. Hay ciudades que han quedado insertadas en un núcleo más amplio por crecimientos posteriores que se relacionan de forma diversa con la estructura histórica original: Alcaraz, Viso del Marqués o la Puebla de Montalbán son ejemplos de ello. En las llanuras de los campos de Calatrava o de Montiel surgen ciudades como Almagro o Villanueva de los Infantes. Ciudades en las que la realidad natural próxima, en ese vacío de la naturaleza, definen su contraste y su singularidad paisajística.

Y en esta relación entre lo construido y el medio natural se conforma uno de los factores esenciales del paisaje urbano que, en la ciudad histórica, tiene valores singulares. Valores que requieren en la mayor parte de los casos el mantenimiento del espacio natural sin intervenciones para potenciar el contraste y potenciar el interés de la construcción en el entorno del medio natural. "Un lugar no es un lugar cualquiera. Es un sitio con vestigios humanos… los lugares están impregnados por la presencia de personas y de sus obras porque son o han sido habitados por ellas… Los lugares tienen, así, memoria, porque hospedan partes del alma prestada de los hombres y por eso susurran, aunque de manera confusa. Pero tienen, también un cuerpo, es decir una cierta morfología física… A menudo los lugares ya tienen su vida, su pasado, sus vocaciones, su belleza manifiesta o su belleza implícita que se vislumbra si se observa con atención. El proyectista que lo advierte interviene para desvelar estos atributos poniendo de manifiesto las directrices, las geometrías profundas, las líneas de fuerza del lugar recuperando su memoria fragmentada; y para ello es probable que necesite solamente un acento, una arquitectura mínima que puntúe el sitio. Puede que incluso, en casos extremos, llegue a la conclusión de que lo mejor es dejar las cosas como están si las exigencias funcionales pueden soslayarse. Tal vez no hacer nada, conscientemente sea el acto culminante del buen proyectista"40.

Las declaraciones de conjuntos históricos exigen la delimitación de los entornos de los mismos. Tradicionalmente esta declaración se ha limitado a áreas próximas en las que se establece un control administrativo en las actuaciones. Este concepto debe superarse y valorar el territorio natural próximo como elemento esencial de la ciudad histórica, como parte fundamental del mismo. Los seis Kilómetros de las dos hoces que se definen en la declaración de paisaje pintoresco de la ciudad de Cuenca son elementos definidores de la ciudad como elementos naturales liberados de actuaciones edificatorias. En las ciudades defensivas delimitadas por murallas o nacidas desde la presencia de estructuras como los castillos ha habido una definición de un espacio amplio delimitado por razones estratégicas y que definen áreas que dan sentido a la realidad de la que surgieron.

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Villanueva de los Infantes

En esta visión de la globalidad de la ciudad es importante su estudio histórico y las imágenes de la misma que han cambiado con la evolución de los sistemas de representación. Durante siglos la representación de la ciudad se realiza en base a dibujos, pinturas y grabados que se utilizan como representaciones artísticas o estudios geográficos de las mismas. Posteriormente será la fotografía la que dejará constancia de esta realidad y finalmente las diferentes técnicas cartográficas irán abordando las posibilidades de visiones diferentes con la fotografía aérea y posteriormente con la realizada por satélite con diferentes procesos. Nuestra visión de la ciudad ha ido evolucionando en paralelo a las técnicas de representación. Estas representaciones nos ayudan a entender cómo la ciudad se ha ido construyendo a lo largo del tiempo y en qué medida se ha valorado la misma y su relación con el entorno. "Los dato genéticos son explicativos. La historia, o en su caso, la "evolución" son vías primordiales de entendimiento. Los paisajes son productos históricos, que fijan el proceso que los forma, pues son densos acumuladores de herencias: muestran su historia directamente. La historia del paisaje es, pues, un método y uno de sus valores"41

La ciudad es una de las grandes creaciones del hombre. Surge por la voluntad de resolver colectivamente los problemas y asociarse para convivir. "Pues aunque sea el mismo bien del individuo y el de la ciudad, es evidente que es mucho más grande y más perfecto alcanzar y salvaguardar el de la ciudad; porque procurar el bien de una persona es algo deseable, pero es más hermoso y divino conseguirle para un pueblo y para ciudades"42. La ciudad recoge las aportaciones culturales del conjunto de ciudadanos de épocas y tiempos diferentes. Y así resulta una realidad compleja, diversa43, una realidad material que en Castilla-La Mancha genera ciudades plurales y diversas por su ubicación, por la diversidad de comarcas y territorios y por la realidad histórica en la que han surgido. El entendimiento de los cambios modificaciones de cada época nos ayuda a entender las valoraciones que se han hecho de la misma y a planificar nuestras actuaciones futuras.

Las visiones de la ciudad se hacían perceptibles en el alejamiento desde posiciones de visión privilegiada por su altura (cerros y elevaciones próximas), ángulo de visión, llanuras próximas.... Modernamente las visiones se hacen aceleradas y parciales en las nuevas vías de comunicación. Los arrabales se han convertido en zonas de crecimiento residencial, en polígonos industriales… Junto a ello, las nuevas tecnologías nos permiten una nuevo visión de la ciudad en posiciones alejados y elevadas que nos ofrecen perspectivas insólitas, visiones diferentes de la imagen de la ciudad. La visión global de la ciudad, la imagen urbana es un valor de lo urbano a analizar, conservar y estudiar en su proceso de modificación. Hay que analizar la totalidad de lo construido en sus materiales, texturas, colores y volumetría como definición del paisaje de la ciudad histórica. Las perspectivas de visión de los conjuntos, las vías de acercamiento, los espacios geográficos singulares deben ser objetos de protección como referentes de la visión de la ciudad.

Los bordes urbanos son elementos esenciales de la ciudad que se establecen en ese punto de contacto entre lo construido y lo natural que establece el perfil de la ciudad que se percibe desde el exterior y que constituye un lugar privilegiado para la visión del entorno natural desde la ciudad. En esta posición se ha buscado la localización de edificios singulares y en ocasiones se establecen tipologías y modos particulares de construcción que constituyen valores de la ciudad.

La ciudad como paisaje debe analizarse desde esta multiplicidad de puntos de vista que nos permiten un acercamiento a una realidad compleja y rica: el paisaje cultural de la ciudad histórica. Un valor que ha sido estimado como tal por el hombre y por ello ha sido objeto de estudio, de representación y divulgación. Desde grabados, pinturas, fotografías y postales el hombre ha presentado la imagen de la ciudad como un logro de la civilización y un valor cultural por todo el trabajo colectivo. Esta visión pintoresca o romántica, en otras épocas, se hace más rica en la actualidad desde una visión más amplia del mismo. "Un paisaje es el resultado de la trabazón de diversas unidades de menores dimensiones y distintas escalas. Se fracciona en ellas, pero sin perder su conjunto, su estructura jerárquica y articulada: es su relación… Más allá del conocimiento formal externo, con sus cánones prefijados, organizado por otros, de la información adquirida, está- finalmente- la vivencia del paisaje, su descubrimiento, su conocimiento en un nivel más hondo y personal al que solo se llega mediante la experiencia directa… El paisaje, pues, posee también contenidos culturales que lo cualifican44."

Ya la Carta de Cracovia del año 2000, en su artículo 9, se dice: "los paisajes como patrimonio cultural son el resultado y el reflejo de una interacción prolongada en diferentes sociedades entre el hombre, la naturaleza y el medio ambiente físico. Son el testimonio de la relación del desarrollo de comunidades, individuos y su medio ambiente. En este contexto su conservación, preservación y desarrollo se centra en los aspectos humanos y naturales, integrando valores materiales e intangibles… La integración de paisajes con valores culturales, el desarrollo sostenible de regiones, localidades con actividades ecológicas, así como el medio ambiente natural, requiere conciencia y entendimiento de las relaciones en el tiempo".

El Convenio Europeo del Paisaje dice en su artículo "1 a): por paisaje se entenderá cualquier parte del territorio tal como la percibe la población, cuyo carácter sea el resultado de la acción y la interacción de factores naturales y/o humanos". En esta concepción amplia del paisaje como realidad construida y percibida por el hombre, la ciudad histórica define un paisaje especialmente valorado por la sociedad y que exige una definición de políticas de conservación que parten del conocimiento y la conciencia de los valores que los definen. El acercamiento a los paisajes de los conjuntos históricos de Castilla-La Mancha tiene ese objetivo: analizar y conocer la realidad de los mismos y, en base a ello, ayudar a establecer las estrategias para el futuro. "Los paisajes urbanos son los que expresan más densamente la historia. Sus formas, no sólo las monumentales, son valores visibles que enlazan con múltiples símbolos culturales. La ciudad-paisaje es la ciudad-cultura45".

Mujer mirando cuadro
Toledo
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notas

  1. SCHAMA, S. 1996. Landscape and memory, Nueva York, Alfred Knopf. Traducción al francés 1999 Le paysaje et la memoire. tra fr. Paris, Seuil, p.13. (Volver al texto)
  2. MADERUELO, Javier, 2006: El paisaje: génesis de un concepto, Madrid, Abada. (Volver al texto)
  3. BESSE, Jean Marc. 2006. "Las cinco puertas del paisaje" en: Paisaje y pensamiento. Abada Editores, pp. 145-171, p. 151. BERQUE, Agustín, 2009: El pensamiento paisajero, Madrid, Biblioteca Nueva. JACKSON, J.B. 2003. A la découverte du paysage vernaculaire. Actes Sud/ENSP, Arles, p. 262. (Volver al texto)
  4. BESSE, Jean Marc, 2006: p.153. Esta concepción del paisaje proviene de su visión como un "territorio fabricado y habitado". (Volver al texto)
  5. BRUNHES, J. 1912: La géographie humaine. Paris, F.Alcan, p.41. (Volver al texto)
  6. BERQUE, Agustín, 2007: "Matriz", en Ladscape+100 palabras para habitarlo, coordinación COLLAFRANCESCHI, Daniela, Barcelona, Gustavo Gili, Col Land&Scape Series, p.124. (Volver al texto)
  7. BESSE, Jean Marc, 2006: p. 155. (Volver al texto)
  8. JELLICOE, Geoffrey y Susan. 1995: El paisaje del hombre. La configuración del entorno desde la prehistoria hasta nuestros días. Barcelona, Gustavo Gili. (Volver al texto)
  9. MADERUELO, Javier. 2005: p.33. (Volver al texto)
  10. MARCHÁN FIZ, Simón. 2006: p.11. (Volver al texto)
  11. MERLEAU PONTY, Maurice. 1945 Phénoménologie de la perception. Paris Gallimard. Fenomenología de la percepción Planeta, 1993. (Volver al texto)
  12. BESSE, Jean Marc, 2006: p. 163. (Volver al texto)
  13. MALDINEY, H. 1973 Regard, parole, espace. Lausanne, L'age d'Homme. Maldiney cita a Edwin Straus en su texto Du Sens des Sens. Contribution a l'etude des fondements de la psycologie. Grenoble 1989. (Volver al texto)
  14. BESSE, Jean Marc, 2006: p. 168. (Volver al texto)
  15. MARTÍNEZ DE PISON, Eduardo. 2007: "Paisaje, cultura y territorio", en: La construcción social del paisaje, coord. NOGUÉ, Joan. Madrid, Biblioteca Nueva, 343 pp,, p 330. (Volver al texto)
  16. Convenio Europeo del paisaje. Florencia 20.X.2000. (Volver al texto)
  17. VVAA. 2008: Convenio Europeo del paisaje. Textos y comentarios. Madrid, Ministerio de Medioambiente, 145 pp. (Volver al texto)
  18. BATTLLE, Enric, 2007: "Geografía", en Ladscape+100 palabras para habitarlo, coordinación COLLAFRANCESCHI, Daniela, Barcelona, Gustavo Gili, Col Land&Scape Series, p.81. (Volver al texto)
  19. MARTINEZ DE PISON, Eduardo, 2009: Miradas sobre el paisaje, Madrid, Biblioteca Nueva, p. 35. (Volver al texto)
  20. Ley 16/85 de Patrimonio Histórico español a 15. (Volver al texto)
  21. CHOAY, F., 2007: Alegoría del patrimonio. Barcelona, Gustavo Gili, p. 163. (Volver al texto)
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  23. RUSKIN, John. 1848: The seven lamps of architecture, Londres. RUSKIN, John.1852: The stones of Venice, Londres. RUSKIN, John.1866: The crown of wild olive, Londres. (Volver al texto)
  24. CHOAY, F., 2007: p. 172. (Volver al texto)
  25. GIOVANNONI, G., 1931: Vecchie cittá ed edilizia nuova . Cittás Studi, Milán. (Volver al texto)
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  28. CAPEL, Horacio. 2002: La morfología de las ciudades. Barcelona, Ediciones del Serbal, p.21. (Volver al texto)
  29. Otto Schlüter (Witten 1872-Halle 1959) Geógrafo alemán. Historiador y lingüista, su formación se desarrolló en las universidades de Berlín y de Halle. Fue el primero en definir la geografía del paisaje, especialmente en el paisaje primitivo. (Volver al texto)
  30. BRURHNES. 1912: Géographie humaine: Essai de classification positive. (Volver al texto)
  31. CAPEL, Horacio. 2002: p. 25. (Volver al texto)
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